08 diciembre, 2012

II Estudio de las personas sin techo en Zaragoza


José Antonio Serrano, voluntario de Cáritas, participó en la  noche del recuento de las personas sin techo, que duermen en las calles de Zaragoza y nos cuenta así su experiencia:

       En la noche del 22 de Noviembre participé como voluntario en el programa que, organizado por la Cruz Roja, pretende conocer y mejorar la atención social en la ciudad de Zaragoza. Desde Cáritas Diocesana de Zaragoza me solicitan escriba unas líneas que expresen el testimonio de mi experiencia en la actividad y con mucho gusto voy a intentar hacer una síntesis de las muchas cosas positivas que viví esa noche.
      Todo empezó a las 20 horas en el Aula Magna de la Facultad de Medicina. Cerca de 300 voluntarios abarrotaban el aula, algunas caras eran conocidas por su vinculación a Cáritas, y con una excelente organización fuimos distribuidos en más de 50 grupos que tenían que cubrir y peinar toda la ciudad en busca de los grandes olvidados de nuestra sociedad: las personas sin techo. Mi primera impresión fue de admiración: allí había personas de todas las edades y una gran mayoría de ellos eran jóvenes que con su fuerza, alegría y juventud contagiaban su entusiasmo a los más inexpertos en este campo social. ¡Qué injustos somos cuando generalizamos y acusamos a los jóvenes de hoy de falta de compromiso!

     Con la mochila ocupada por un enorme bocadillo preparado por Gustavo desde el Albergue Municipal y llena de mapas, cuestionarios de preguntas y montones de experimentadas recomendaciones salíamos los distintos grupos a la zona que se nos había asignado. Nuestra zona fue la nº 3 del Código Postal 50008: Tenor Fleta impares desde Cno. Las Torres hasta Cadena de la Granja, Cabaldos hasta Cesáreo Alierta, Cesáreo Alierta pares hasta S.José, Paseo Rosales impares y Cno. Las Torres impares hasta Tenor Fleta. El grupo lo formábamos, dos jóvenes, María como coordinadora y Esteban y, uno ya “algo más mayor”, yo. Buscamos por los pocos cajeros que hay en la zona, entradas a garajes y parques, recorrimos todas las calles palmo a palmo y no tuvimos ocasión de invadir “la vivienda” de ninguno de nuestros olvidados: en nuestra zona, al menos esa noche, no dormía nadie en la calle.

    Alguien podría pensar que nuestra empresa había fracasado, ya que si mi motivación para realizar la actividad de búsqueda era el encuentro con Jesús de Nazareth “Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos necesitados, a mí me lo hicisteis”, esa noche no habíamos tenido ocasión de tal encuentro pero, bien lejos tal pensamiento, esta vez me encontré a Jesús no en las personas sin techo sino en María y Esteban que, en las cerca de 4 horas que estuvimos caminando e intercambiando experiencias, me aportaron fuerza, ilusión, entusiasmo, compromiso y esperanza de que un mundo mejor y más justo es posible construir mientras haya jóvenes como ellos. No sé si ellos serán creyentes pero, como en Emaús, en el diálogo con ellos sentí “como ardía mi corazón por dentro”. Gracias María y gracias Esteban. El resultado de la evaluación de la experiencia no ha podido ser más positivo para mí. Podéis contar conmigo para próximos programas.


La fotografía ha sido cedida por Cruz Roja

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